Familias advierten riesgos en seguridad, largas distancias y falta de comunicación tras decisión que afecta a estudiantes de educación inicial.
Tarapacá —
Una creciente preocupación existe entre apoderados de niños y niñas de los niveles de prekínder y kínder, luego de que se informara la decisión de trasladar a los estudiantes a la Escuela de Pachica, establecimiento ubicado a una considerable distancia de sus comunidades de origen.
De acuerdo con lo señalado por las familias, la medida fue comunicada mediante un mensaje de WhatsApp enviado durante la noche, cerca de las 20:00 horas, lo que generó sorpresa, incertidumbre y molestia. Los apoderados sostienen que una decisión de este impacto debió ser informada a través de canales formales, con instancias de diálogo y participación que permitieran abordar las inquietudes de la comunidad educativa.
Preocupación por traslados extensos y condiciones de seguridad
Uno de los principales puntos de conflicto es la distancia que deberán recorrer los estudiantes para asistir a clases. Según explican los apoderados, el traslado implica viajes prolongados en microbús, lo que representa un desafío importante considerando la corta edad de los niños.
A esto se suma la preocupación por las condiciones del trayecto. Las familias indican que los niños deberán viajar con un conductor desconocido y atravesar sectores donde no existe señal telefónica, lo que dificulta cualquier tipo de comunicación en caso de emergencia. Esta situación genera un alto nivel de inquietud, especialmente porque muchas familias no cuentan con vehículos propios ni con medios inmediatos para responder ante eventualidades.
Los apoderados recalcan que la seguridad de los estudiantes debe ser una prioridad, y consideran que las condiciones actuales del traslado no entregan las garantías necesarias para resguardar adecuadamente a los menores.
Impacto en el bienestar y desarrollo de los niños
Las familias también advierten que esta decisión podría tener consecuencias en el bienestar emocional y en el proceso educativo de los niños. Al tratarse de niveles de educación inicial, los estudiantes requieren entornos cercanos, conocidos y estables que favorezcan su adaptación, aprendizaje y desarrollo integral.
El cambio hacia un establecimiento más lejano no solo implica un esfuerzo logístico, sino también un proceso de adaptación que puede resultar complejo para niños de tan corta edad. Los apoderados sostienen que la distancia, el tiempo de traslado y la desvinculación con su entorno habitual podrían afectar negativamente su experiencia educativa.
En este contexto, enfatizan que la calidad de la educación no solo depende de los contenidos académicos, sino también de las condiciones en las que se desarrolla el proceso formativo.
Falta de comunicación y ausencia de diálogo
Otro de los aspectos más cuestionados por la comunidad es la forma en que se llevó a cabo la comunicación de la medida. Los apoderados coinciden en que no existieron instancias previas de consulta o participación, lo que ha generado una sensación de exclusión en la toma de decisiones.
Asimismo, señalan que han intentado establecer contacto con la Seremi de Educación para plantear sus inquietudes y buscar una solución conjunta, pero hasta ahora no han logrado concretar una reunión. Esta falta de respuesta ha incrementado la preocupación y la percepción de abandono por parte de las autoridades.
Las familias consideran fundamental que se generen espacios de diálogo donde se escuche a la comunidad educativa y se evalúen alternativas que permitan resguardar los intereses de los estudiantes.
Reconocimiento al trabajo educativo
Pese al escenario actual, los apoderados destacaron el trabajo realizado por las educadoras durante los últimos años, señalando que el desarrollo de los niños ha sido positivo y que existe un avance significativo en su proceso de aprendizaje.
Este reconocimiento refuerza la preocupación de las familias, quienes consideran que interrumpir este proceso o modificar sus condiciones podría afectar los logros alcanzados hasta ahora.
Llamado a revisar la medida
Finalmente, los apoderados hicieron un llamado a las autoridades a reconsiderar la decisión y evaluar alternativas que prioricen la seguridad, el bienestar y la estabilidad de los niños y niñas.
Plantean que es necesario buscar soluciones que permitan compatibilizar la continuidad del servicio educativo con condiciones adecuadas para los estudiantes, evitando exponerlos a riesgos innecesarios o a situaciones que puedan afectar su desarrollo.
Las familias coinciden en que el objetivo no es oponerse al sistema educativo, sino contribuir a mejorar las condiciones en las que este se entrega, poniendo en el centro el interés superior de los niños.




